
“El proceso práctico hoy está liquidando el arraigo del Estado en la nación. El Estado actual ya no se define prácticamente como nacional sino como técnico-administrativo, o técnico-burocrático. La legitimación hoy no proviene de su anclaje en la historia nacional sino de su eficacia en el momento en que efectivamente opera. Los Estados nacionales ya no pueden funcionar como marco natural o apropiado para el desenvolvimiento del capitalismo. Porque una nación era en principio la coincidencia de una identidad social más o menos laxa con una realidad de mercado interno, nacional. el mercado ya desbordó totalmente las fronteras nacionales. Se constituyen macroestados (Mercosur, Nafta, CEE) en los que las decisiones económicas van mucho más allá de las naciones. La interioridad nacional ya no es el marco propio de la operación del capital. Su Estado-nación ya tiende a ser, bajo la supuesta sustancialidad de las fronteras nacionales, un obstáculo para la reproducción ampliada del capital.”
Para que un gobierno siga operando como tal, hoy, en la actualidad, tiene que ser eficaz en su operación. No pedimos gobiernos que nos impartan ideología, no es la necesidad de la época. Buscamos gobiernos que desarrollen proyectos, que logren solucionar los problemas que le proponemos, que sean eficaces. Atrás ha quedado el tiempo en que los gobiernos se sostenían sin hacer nada, el presente requiere hacedores.









