
En la foto el avión experimental UPA-HF1 construido enteramente por Humberto Fiadino, mi abuelo. La siguente es una nota que le realizaron hace unos años para una revista de aviación.
“En el año 1982 decidí construir un avión experimental, pedí a EEUU los planos del Pober Pixie, proyecto de Paul Poberezny, el entonces presidente de la E.A.A, como no pude con mi genio, modifique algunas cosas…”. “En el fuselaje modifiqué la cuaderna Nº1 para permitir adaptar la bancada del motor Continental de 65 hp (el plano venía para motor VW): agregué al elevador una aleta compensadora regulable desde la cabina (me gusta volar cómodo). Los materiales utilizados son los que conseguí o tuve a mano, los clavitos para los pañuelos de las costillas fueron recuperados del ala de un Stearman accidentado, los tubos para el fuselaje, de acero 4130, los recuperé en su mayoría de un Ranquel accidentado, del que utilicé también los pedales de dirección y los pedalines de freno, como bombines utilicé dos bombas de Fiat 600”. “Como llave de nafta empleé una llave de gas de tres vías modificada, las llaves de los magnetos son de estufa eléctrica y el freno del acelerador un volante de una canilla de baño (que dicho sea de paso no pude reponer)”.

“Desde el 1ro de mayo de 1989 que terminé la construcción hasta el 8 de junio en que hice el primer vuelo, he corrido a lo largo de la pista del Aero Club San Martín con algunos aligeramientos, me decían los demás pilotos en tono de sorna. Que si lo iba a usar así hubiera hecho una autito en lugar de un avión. Con la D.N.A (Dirección Nacional de Aeronavegabilidad) no tuve ningún inconveniente, me autorizaron a realizar el primer vuelo por teléfono, con la recomendación de que no me alejara mucho del campo de aterrizaje, la habilitación vino después, en agosto, cuado ya había hecho varias horas de vuelo. Y fue la única inspección que le hicieron al avión.
Desde entonces lo vuelo casi todos los fines de semana, tiene un vuelo muy placentero, muy estable, maniobra como una laucha, flota como un globo, los datos técnicos los transcribo a continuación.
Como último dato anecdótico diré que hace unos días tuve la visita de inspectores de la DGI que deber haber indagado en el Registro Nacional de Aeronaves y querían saber porqué el avión no estaba declarado en el impuesto a las Ganancias y en el de Bienes Personales, les dije que el mayor valor de aparato eran las 7.000 horas que invertí en su construcción”.
